Martes, 21 de Mayo de 2019

EDITORIAL

El ejemplo imborrable de Prat y sus hombres

Son muchos los que tienen una valentía similar cuando van en ayuda desinteresada del que sufre o está desamparado, como también, aquellos que no trepidan en dejarlo todo para seguir un ideal.

Fecha: 21 de Mayo 2019

Entregar la vida por los demás es el acto de mayor altura que puede llevar a cabo una persona, en cualquier circunstancia. Pero más todavía cuando se trata de una situación desfavorable donde dicha acción tiene el carácter de ejemplo, ya que su recuerdo será imborrable, quedará en la historia y marcará a las generaciones futuras.


Así ocurrió con el joven capitán de la Armada, Arturo Prat,
durante la campaña naval de la Guerra del Pacífico, cuando se llevó a cabo un combate en la bahía de Iquique, el 21 de mayo de 1879. Allí se enfrentaron el poderoso acorazado peruano Huáscar, al mando del capitán, Miguel Grau; y la corbeta chilena Esmeralda, al mando de capitán de fragata, Arturo Prat.


Días antes, la escuadra chilena había salido de Iquique para sorprender a la Armada peruana en el puerteo del Callao, dejando en el bloqueo marítimo a las naves Esmeralda y Covadonga. Así Grau logró pasar frente a la Armada chilena sin ser visto, llegando a Iquique en horas de la mañana, donde claramente superioridad bélica.


Así, luego de un intenso combate, el Huáscar terminó por hundir a la Esmeralda, llevándose también la vida de Prat, quien en un acto heroico saltó al barco peruano, siendo seguido por sus hombres. Todo ello, aunque parezca lejano, constituye todavía un ejemplo imperecedero y muy relevante para las nuevas generaciones.


En especial, cuando actualmente parecen estar en duda conceptos como el amor por la Patria, a la luz de los cuestionamientos que han enfrentado las instituciones públicas y el sistema político. Pero también subyace el patriotismo que sale a relucir cuando nuestro territorio enfrenta situaciones de emergencia y catástrofe.


Cabe subrayar que el acto de Prat sigue siendo replicado por todos los mártires que han dado su vida por los demás y, especialmente, por la Patria, más todavía en los actuales tiempos de paz. El símbolo del capitán de la Esmeralda saltando al barco enemigo con el sable en la mano, es una imagen imborrable para cualquier chileno.


Son muchos los que tienen una valentía similar cuando van en ayuda desinteresada del que sufre o está desamparado, como también, aquellos que no trepidan en dejarlo todo para seguir un ideal. Estos ejemplos contemporáneos son lo que se deben destacar en estos tiempos de relativismo y apatía ciudadana.


Porque nada es pero que quedarse en la comodidad de una posición de poder, sin entender que solo dando el ejemplo se puede obtener que otros sigan sumando a un objetivo común. El liderazgo tiene justamente el valor de dejar asentado que quien lo ostenta tiene la responsabilidad principal y inexcusable de llegar hasta el final.


Así es de alta importancia que la vida e historia de Prat y sus hombres siga siendo recordada, en un país que –a veces- parece olvidar que todo lo que hoy se disfruta se debe a personas como ellos, que lo dieron todo sin esperar nada a cambio. Ese es el sentido amplio y justo que merece quien sigue el camino de la gloria.


Por todo ello, es de esperar que en Chile sigamos teniendo a muchos Arturo Prat que luchen y se lancen espada en mano en contra de la adversidad y la injusticia, para impulsar un país más equitativo y que entregue a cada uno de sus hijos el justo premio por su esfuerzo. En esa perspectiva, la gesta de Prat seguirá marcando a fuego a todos los chilenos