Domingo, 20 de Octubre de 2019
A los 83 años

A los 83 años murió Adriana Bórquez sobreviviente de Colonia Dignidad

Con publicaciones como “Un exilio” (1998) y “Puertas en la Oscuridad” (2007), dio cuenta en primera persona de lo que fue la persecución política que sufrió durante la Dictadura

Periodista: Daniela Bueno - Fecha de Edición: 21 de Julio 2019

A la edad de 83 años falleció en la madrugada de ayer sábado la escritora y activista por los Derechos Humanos, Adriana Bórquez Adriazola. Nacida en Osorno, con el tiempo llegó a la Región del Maule, donde primero ejerció su profesión de docente de francés en algunos establecimientos educacionales.

 

El golpe de estado de 1973 la encontró con una vida política activa, por lo que fue perseguida y castigada. Tras estar como prisionera política en los centros de tortura Colonia Dignidad y La Venda Sexy, salió al exilio, que vivió en Inglaterra desde 1976 a 1985.

 

En ese país, Adriana Bórquez estudió Sociología de la Educación en la Universidad de Oxford, y se involucró en proyectos sociales relacionados con el continente africano. Al regresar a Chile, se sumó al trabajo de la Comisión de Derechos Humanos en Valparaíso, Santiago y Talca, siempre en el área de la investigación y documentación. Posteriormente formó parte de la Asociación por la Memoria y los Derechos Humanos Colonia Dignidad. En numerosas ocasiones fue distinguida por su defensa de los Derechos Humanos.

 

Como escritora, desarrolló publicaciones en el género de la crónica personal, donde dio a conocer sus experiencias como víctima de la Dictadura Militar. Fue el caso de “Un exilio” (1998; reeditado el 2015 por Editorial Inubicalistas) y “Puertas en la Oscuridad” (2017, Ed. Inubicalistas). También hizo una crónica de un viaje a Puerto Edén en “Kaweskar” (Editorial Guanaye, 2009), y además exploró la lírica en su “Poemario” el 2011 (Autoedición).

 

LA NOTICIA DE SU MUERTE

La noticia del deceso de Adriana Bórquez se empezó a conocer ayer a través de la página ColoniaDignidad.cl, que se ha dedicado a difundir los temas de la Asociación por la Memoria y los Derechos Humanos.

 

“Hoy la recordamos como una intelectual brillante, como una mujer luchadora y comprometida, como una compañera de lucha que siempre estará presente en la memoria de todas y todos los integrantes de nuestra agrupación”, expresa el comunicado.

 

También hubo reacciones a su fallecimiento por redes sociales. El periodista y escritor sanjavierino Gabriel Rodríguez posteó en Facebook expresó que “se ha ido mi amiga Adriana Bórquez, profesora, escritora, valiente opositora y denunciante de los crímenes de la Dictadura”.

 

El también activista por los Derechos Humanos dio a conocer además que hace sólo tres días, ella lo había llamado para aprobar una extensa entrevista que él le había hecho, y agradecer su amistad. “Descubrí un tono de despedida frente al cual no supe reaccionar sino expresándole mi afecto y gratitud”, agregó.

 

Lo que se sabe hasta el momento de las circunstancias de su muerte es que estaba acompañada de sus dos hijas y nietos; y que conforme a lo que fue su última voluntad, su sepelio será de carácter privado  El día de hoy un grupo de sus amigos se reunirán en la capilla El Sagrario (al costado de la Catedral de Talca), a las 11.00 horas para realizar un momento de oración por Adriana. Los convocantes invitan a todos quienes la conocieron y quieran despedirse simbólicamente de ella a que asistan.

 

 

ENTREVISTA

En junio del 2017 Diario El Centro entrevistó a Adriana Bórquez a raíz de la reciente publicación de “Puertas en la Oscuridad”. En ese momento la escritora expresó que –pesa a su actual distanciamiento de la Iglesia Católica, su libro estaba dedicado a “esa Iglesia solidaria, a todos los curas, monjas y laicos que arriesgaron su vida, y otros que entregaron su vida a cambio de la vida de los que protegían. Trato de honrar a esa iglesia. Es un modo de dar las gracias. Si la Iglesia yo no estaría viva, ni mis hijas”.

 

Además, en ese momento dijo que luego de hablar en sus libros del momento en que fue rescatada y enviada al extranjero y del exilio propiamente tal, se planteaba la posibilidad, incierta aún por el dolor que implicaba ahondar en esos recuerdos, de escribir acerca de lo que vivió cuando fue prisionera política, lo que finalmente nunca se materializó.

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